
Pero lo cierto es que la suerte también adopta significados negativos, ya que es una superstición. En ese contexto es muy común escuchar a la gente decir frases archiconocidas como «No abras ese paraguas acá», «No pases por debajo de la escalera» o «Si hubiera tenido un poco más de suerte...». En definitiva, la creencia en la suerte está muy presente en nuestras vidas y en muchas expresiones populares, áreas o espacios que atraviesan a la sociedad como la música, la política, el deporte y los medios.
El poder, en cambio, tiene múltiples significados que varían según la forma en la cual se lo pretenda abordar. Por ejemplo: se puede hablar del poder en términos de fuerza, vigor, gobierno, facultad (tener la facultad de poder hacer algo) y negación (no poder hacerlo). Es muy común también hablar sobre la concentración del poder, lo cuál se asocia directamente con la política, los medios y la economía.
La política: un mundo de cábalas y suerte
En la política hay un conocido refrán doctrinario que se repite hasta el hartazgo: «Político sin suerte no es político», aseveran todos los hombres que desarrollan esa profesión. Y tan fuerte es esa creencia que hasta los periodistas terminan haciéndola propia. Alberto Dearriba, cronista especializado en política y ex presidente de la agencia estatal de noticias TELAM, reflexiona: «Los políticos que llegan al poder, mas allá del trabajo que realizan, es porque tienen suerte. Es como pasa en la vida: vas haciendo las cosas y tenés que tener la fortuna necesaria para estar en el lugar indicado en el momento justo».
Cuando se lo consulta sobre ejemplos de políticos que llegaron al poder de manera fortuita, el primero al que nombra sin dudar es a Néstor Kirchner: «Para las presidenciales de 2003 Duhalde primero le ofreció a Reutemann ser candidato por el Justicialismo y éste se negó, después el cabezón quiso instalar a De la Sota pero como no tuvo recepción popular no le quedó otra que poner a Kirchner, al que nadie tenía en cuenta y tuvo la suerte de poder ocupar ese lugar que finalmente lo llevó a la presidencia de forma impensada». Echando un vistazo hacia atrás la historiadora Cristina Mirabelli2 también recuerda algunos ejemplos de políticos que fueron beneficiados por la suerte. «Julio Roca fue un hombre de muchísima fortuna. Hasta él mismo lo reconoció y confesó que muchas veces ascendió de grado más rápido de lo que debería haberlo hecho porque se morían sus superiores. María Estela Martínez de Perón también tuvo mucha suerte porque las circunstancias de la vida la llevaron a un lugar privilegiado para el cual no estaba preparada: ella se casó con Perón cuando estuvo exiliado y fuera de su apogeo, pero la gente que la rodeó la fue llevando de a poco y asumió como presidenta de la nación pese a no tener virtudes ni méritos personales.