
Mientras el mundo científico racional amenaza de manera permanente con acabar al mismo mundo que descubre y, al menos una parte busca proteger, como consecuencia de la contaminación, hambruna, especies en extinción. En tiempos de crisis permanente, algo tan sólido como la ilusión es lo que nos da las fuerzas para continuar.
Los detentadores de la razón dirán que la suerte no existe. Que el destino es algo que se construye a partir del propio esfuerzo y que la recompensa en la consecuencia del deber cumplido.
Los charlatanes de feria dirán que todo está escrito, pero que con unos
mangos ellos pueden borrar esa historia y reescribirla, que debemos modificar
tal o cual conducta porque Venus se cruzará con Saturno, y entonces...
Pero en definitiva, en el medio de los discursos estamos nosotros, los que
pasamos la vida, entre causas y azares, aferrándonos unas veces a unas, otras
veces a otras, para poder seguir andando.