
El cine como expresión artística busca transmitir ideas, reflexiones y sensaciones que lleguen al público a través de las historias que se ven en la pantalla; historias que pueden resultar más o menos parecidas a las de la vida real.
En esa búsqueda la narración cinematográfica también experimenta con la temática del destino, la imprevisibilidad y la suerte.
En nuestra vida diaria es común que nuestros planes sufran alteraciones ante la intromisión de alguna cuestión que no estaba proyectada. Y a veces parece que la única explicación posible frente a la desventura, el sufrimiento por amor o incluso una buena partida de truco es la posesión o carencia de la suerte: ama y señora de lo imprevisto. No conseguir un trabajo a pesar de haber superado con éxito varias entrevistas, perder el tren en la estación por unos pocos segundos, o una lluvia furiosa el día que el padre de la familia había pensado salir de paseo con sus hijos son sucesos cotidianos cuyo origen parece provenir de una influencia sobrenatural que escapa a nuestro control. A pesar de que los hombres intentan crear un mundo de certeza y cálculo las cosas que no podemos explicar nos abruman y los acontecimientos inesperados que influyen en la vida están por doquier. Quejarse de la mala suerte es reclamar al universo una cuota de previsibilidad para que la vida siga las directrices mentales que hemos trazado de antemano. Sin embargo la lógica de causa y consecuencias aunque sí pueda explicar algunos experimentos de laboratorio no puede develar demasiado sobre los sucesos cotidianos.
El cine juega con la variable de la suerte en sus guiones y reflexiona sobre los hechos fortuitos que desequilibran el andar de los personajes que componen cualquier relato cinematográfico. Veamos como diferentes películas y directores focalizan en esta cuestión que desvela a aquellos que creen que no alcanza con buscar o desear tener suerte porque es ella quien te debe encontrar.
Match Point, es un flim dirigido por Woody Allen y protagonizado por Scarlett Johansson y Jonathan Rhys-Meyers. Filmado en Inglaterra y estrenado en el año 2005 propone un argumento de intrigas y suspenso con un sentido políticamente incorrecto. Un ex-tenista profesional conoce a una buena chica rica y se casa con ella pero con el paso del tiempo no logrará manejar la atracción que siente por otra mujer y deberá rebuscárselas para salir del triángulo amoroso en el que se ha involucrado sin arriesgar la fortuna que ha conseguido gracias a su matrimonio. El comienzo de la cinta nos alerta sobre el enfoque que Allen ha querido darle a su obra: «Aquel que dijo más vale tener suerte que talento, conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuantas cosas se escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea el borde la red y durante una fracción de segundo puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue adelante y ganas o no lo hace y pierdes». Un planteo interesante para pensar la suerte desde la óptica de que lo que vale es estar en el momento justo con la persona indicada. Las acciones del personaje protagónico, Chris Wilton, estarán guiadas por su ambición, por sus pasiones pero sobre todo por el azar.