
En primer lugar, me interesaría poder definir ambos términos. Sé que precisar el concepto «felicidad» o «suerte» podría llevarme varios artículos, y así todo, no llegaría a nada concreto. Lo que propongo realizar es un análisis del significado que pudieron haber tenido estos términos en la antigüedad y su significado actual, para luego esbozar la relación que los une. Una rara e inusual relación que contiene a ambos términos en pos de modificar nuestra filosofía de vida.
No obstante, antes de comenzar, quisiera destacar algunas consideraciones que surgieron a la hora de pensar concretamente en la suerte.
En nuestro país la suerte es considerada de importancia fundamental en cualquier emprendimiento, proyecto u acontecimiento. Hay diversos dichos, proverbios, mitos y cuentos que tratan el tema considerando tan importante atraer la suerte como alejar la mala suerte. En realidad la pregunta correcta sería la siguiente ¿tener buena suerte es no tener mala suerte? Podría pensarse que no sufrir de mala fortuna sería bueno, pero, sin embargo, se percibe igualmente como un vacío, una falta de algo un poco mejor. Quizá la suerte vaya más allá de excluir a su contrapartida. O quizá no. Todo depende del lente con que se mire.
Mientras tanto, la mala suerte es bien rechazada en toda sociedad. El tan denominado «mufa» es el chivo expiatorio de la nuestra. Es ése al que todos señalan con el dedo, el mismo demonio en persona que lo único que irradia es la desgracia a su alrededor. Por eso se debe tocar alguna parte del cuerpo (distinto en hombres que en mujeres) para contrarrestar esa infortuna. Este leproso de la desdicha al que se lo debe tener alejado enferma todo lo que toca. Y distanciarse es considerada, también, una buena estrategia para combatir esta maldita enfermedad. Dejar en cuarentena al «mufa» hará que conservemos la suerte o que, por lo menos, no la perdamos del todo.
Por lo tanto, se deben considerar como inseparables la suerte y la mala suerte, ambas caras de una misma moneda que según cómo nos toque mirarán para un lado o para el otro. Un binomio absolutamente fusionado, estas «suertes» son gemelas siamesas que se inclinan hacia puntos opuestos. Tenerlas en cuenta nos puede ayudar para esquivar una y atraer la otra. Si es que se puede.
Suerte. Ayer y hoy.
Antiguamente, se consideraba «suerte» a la adivinación de presagios a partir de la lectura fortuita de las primeras palabras que se leyeran de las poesías de Homero o de las Sagradas Escrituras por parte de los primeros cristianos. El trébol de cuatro hojas era considerado, también un símbolo de buena suerte, porque, según los historiadores, muchas culturas lo usaron en la antigüedad. Los egipcios, por ejemplo, lo consagraron a Isis su diosa bienhechora.