Revista N11

En libros como el Caballero de Zifar, las mujeres surgen metamorfoseadas como demonios, incitan a la trasgresión de toda norma. Acercarse a la mujer es acercarse a lo prohibido y, como se puede suponer, esta regresión a lo pagano y a lo instintivo, tendrá su castigo.

Entonces, dejarse seducir, entregarse al juego humano del deseo nos sitúa en un paraíso temporal, donde se suspende todo aquello que no tenga que ver con el goce. Pero nada es para siempre. La sucesión de noches y de días desemboca, inevitablemente, en lo contrario de la paz. Tentarse y decir sí es peligroso, pero ¿hay posibilidades de decir que no un paso antes de caer en el pecado?

La mayor tentación se encuentra en la antesala de la trasgresión. Basta que haya un cartel de prohibido pasar para que alguien se atreva y pase. Desobedecer es necesario, a veces lo necesario es peligroso y lo peligroso es revolucionario: femme fatal, demonio de mil caras, sólo había que decirte que no para no caer en el infierno, sin embargo, la mujer otra vez, con sus piernas cruzadas, sus pechos-manzanas y su boca comestible. Grandes epopeyas, hitos históricos, revueltas y otra vez la mujer. Dante tenía que decirle que no a Beatriz, sin Helena no hay Aquiles ni Guerra de Troya, sin amor, Eneas no equivoca su camino a los brazos de Dido.

Solo había que decirte que no, mujer… a vos, a lo inevitable: al encuentro entre la bala y el cuerpo, a los sueños de libertad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 La General Estoria o la Estoria General de España, por ejemplo.

2 Calila ed Dimna, Sendebar, Disciplina Clericalis, etc.

3 Partidas de Alfonso X el Sabio