El Grito

Por Paula Eisenberg

Pienso detenidamente en las fases que encierra el nacimiento de toda idea, en la apropiación de un recorte de la realidad, de algo que acontece y en los miles de enlaces que esa primera figuración establece con la propia percepción.

Pienso también en cuánto habrá de selección dentro de esa marea de imágenes, sonidos, recuerdos y vivencias para dilucidar qué es lo que no puede o no debe ser compartido.

Pienso en el silencio, en lo no dicho ni contado. En la tenencia oculta de uno o varios datos.

El secreto en cierto punto da poder. Sintetiza la posesión de algo que los demás no tienen. “Mío, sólo mío” parece rezar la información contenida a fuerza de callar. ¿Pero qué sucede cuando un secreto pasa de la latencia de lo oculto a la visibilidad? Cuando acorta su tiempo de existencia. Cuando la promesa del silencio se rompe y deja ver claramente las vetas roídas, las espinas crueles, los vidrios que se astillan, en una realidad no siempre feliz.

Muchas veces los secretos se padecen, se sufren como estigmas que arañan la piel y evidencian faltas, carencias y otros males, presentes u olvidados.

Me acerco a lo callado cada día.


Paula Eisenberg
Docente y escritora. Se formó en E.T.ER. como Productora de Radio. Recibió premios y menciones en poesía, narrativa y en microrrelato infantil- año 2010, Fundación El Libro, Feria del libro Infantil y Juvenil.
Colaboró en varios medios independientes. paula72_e@hotmail.com

En medio de la escena repetida del patio de una escuela basta girar la vista y acentuar el oído. Los niños develan Universos velados, ajenas e inconclusas nitideces sin luz. Cuando el secreto cae sobre la infancia millares de historias despliegan el aura de una oscuridad que condena y marca para toda la vida.

Restavec

En Haití el fin de la esclavitud llegó con su independencia en enero de 1804. Sin embargo, pequeños haitianos que rondan los seis años de edad son sometidos a la servidumbre. Estos niños son llamados “restavec”. La palabra (restavec) es una combinación del verbo francés: “rester”, que significa “permanecer” y la palabra “avec”, que significa “con”, o “restavek” en ortografía haitiana.

Los niños restavek son hijos de familias pobres que viven el campo y los entregan con la ilusión de que tengan una mejor vida en la ciudad.

Un siniestro secreto se cierne sobre esta falsa promesa ya que los pequeños son maltratados y explotados, sometidos a los peores abusos y utilizados para todo tipo de labores domésticas.

Ellos pierden sus derechos como niños o incluso como seres humanos.

Cuando son llevados a estos sitios en donde no conocen a nadie, prácticamente desaparecen, ya que esencialmente nadie nunca los ve, o sabe de ellos.


el miedo

“Sin título” de Ana Maria Doblas, participante del Segundo Concurso Internacional de Artes Plásticas Revista Crepúsculo.