Por Nora Coria
Conocimiento que se posee excluyendo a otros, eso es un secreto. Un asunto comprensible, razonable, cuya cuestión se mantiene reservada, se oculta cuidadosamente, eso mismo es un secreto; en caso de ser descubierto pierde su esencia, deja de ser.
¡Cómo no acordar con la definición! Es sencilla. No agrega más.
Así son los diccionarios, descuidan ciertos aspectos, los dejan abandonados estimulando nuestra reflexión. Las definiciones no incluyen apreciaciones éticas, ni emotivas, ni… Cuando buscamos “secreto”, por ejemplo, no encontramos referencia alguna al individualismo, a la soledad, a la falta de solidaridad, o a la misericordia que podría entrañar el hecho de ser poseedor de un secreto; tampoco se señala la responsabilidad, el grado de compromiso, la felicidad o la angustia que podría implicar resguardar un secreto; ni se menciona nada acerca del poder que podría otorgar a quien lo preserve; nada se dice acerca de la envidia que quizá genere sospechar que alguien tiene un secreto, o la indignación, si se cree que la revelación aportaría algún beneficio social.
Una definición tampoco asegura la existencia de lo que expone. Deducimos que los secretos existen, entendiendo que si los diccionarios los enuncian, es porque los hay; así sucede con “perro”: se lo describe sin aseverar que este animalito es parte de la realidad. Pero con los secretos, la cuestión es un poco más compleja que el mamífero doméstico perteneciente a la familia de los Cánidos, de características diversas según las razas…
Nora Coria
Escritora (narrradora, poetisa). Se inició en 2006 y desde entonces cuenta con numerosos reconocimientos (premios, menciones, publicaciones). Es profesora de Castellano y Literatura, desempeñándose como tal; gestiona Talleres literarios, de Lectura y Análisis de textos, de apoyo a narradores sociales, de Metodología de estudio y redacción general. Estudió Lengua y Cultura Quechua. noracoriabreg@hotmail.com.ar
“Sin título” de Adriana Baldani. Participante del Segundo Concurso Internacional de Artes Plásticas Revista Crepúsculo.
Afirmamos con total seguridad que el perro existe, lo diga o no el diccionario, tengamos o no perrito a la vista… ¿Pero qué hay con los secretos? ¿Se encarga la realidad de evidenciar su existencia? ¿Conlleva secretos la vida? Veamos un poco…
Usted mismo, vos, yo… ¿hemos mantenido oculta cierta información convencidos de que era secreto? O, por el contrario, ¿nos hemos dado cuenta de que algo que otro creía un secreto, no lo era, dado que formaba parte de nuestro conocimiento?
Hay personas para quienes la vida conlleva secretos; algunas, son poseedoras; pero otras, son excluidas; en este último caso puede tratarse de ingenuos ignorantes que nada sospechan, o bien de personas perspicaces que sospechan acerca de algo, pero no alcanzan a dilucidarlo.
También hay personas muy particulares para quienes la vida no tiene secretos; para ellas los secretos no existen. Afirman que no hay secretos si la intuición existe. ¿Cómo? ¿Qué dicen? Volvamos al diccionario… Intuición: facultad de comprender sin necesidad de razonamiento. Si soy intuitivo, comprendo, descubro. La definición no afirma que esta facultad existe; será la experiencia quien nos lo diga, lo mismo que con los perros y los secretos.
Así las cosas, quien contara con esta competencia, poseería la capacidad de desvanecer secretos. Así las cosas… ¡la vida carecería de secretos!